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Estas Navegando por la Página de POZUEL DE ARIZA ¡¡ENHORABUENA¡¡

La Huerta

Soy del campo, y eso se nota, al cumplir años vienen a la mente algunas anécdotas de animales, de plantas, que a veces te sorprendían, cuando no las habías visto en días: ¡Lo que habían crecido! ¡el cambio que habían dado! Por supuesto que siempre n era favorable.

Ahora estoy jubilada y tengo una huerta en Pozuel de Ariza.

Qué cierto es, la cabra siempre tira al monte.

Y aquí estoy en camino, antes iba más a menudo, pero es que ahora con estos pies… ¿Cómo encontraré a mi huerta, a mis plantas?…

(Ya llegando) ¡Hola!… ¿Cómo estáis?… ¡Qué cara veo…!

Os veo de mal color, ¡demasiado amarillo!

¡Ay, ay, ay…! Mis alubicas…!

Pero…qué alicaídos están mis puerricos…! Ya veréis, con un poco de agua, y esa planta que teneís… Os quiero ver mas tiesos…que un garrote!.

¡Ay mis lechuguicas…! ¿Qué…? No me queréis ni ver! ¡Todas miráis para abajo!

¿A ver los pepinos? ¡Pero que arrugados…! A vosotros en cuatro días os quiero ver, acaparado el suelo, y que el sol no chupe la frescura del riego.

(Vaya una huerta triste que tengo)

Vamos a ver ¿qué os pasa? ¡Pero si sois más fuertes que yo…! Yo no sería capaz de aguantar, ni el sol del mediodía, ni la frescura de la noche. ¡Qué ánimo no decaiga…!

Menos mal, que alguien me recibe con flores.

¡Qué majas están las patatas…! Y qué floridas…

¡A ver, a ver las acelgas…! Éstas son resistentes. ¡Cuánto habéis crecido… Pero… si tenéis visitantes… Esto lo arreglo yo. Ya tengo caracoles para cenar. ¡Cómo saben que estáis buenas…! Os quito estos pesados de encima, que os quieren comer.

Ya sé que tengo que venir más a menudo…y no creáis que no me acuerdo de vosotras. Sobre todo cuando calienta mucho el sol. Si fuera posible os pondría una visera.

Pero yoo… También tengo mis problemas. Porque no logro echar a estos espolones, que hacen tanto daño, como los limacos a las lechugas o los caracoles a las acelgas: qué muerden sin parar.

Veremos si los echo. Me han recomendado baños de agua caliente. ¡Hablando de agua…! Qué he venido a regar… Os quiero: y me merece la pena pasar un rato sudando mientras riego, porque siento, que cada cubo de agua que os echo, os doy vida.

De acuerdo que sois jóvenes indefensas, que necesitáis de nuestra mano. Nosotros también necesitamos de vosotras, las plantas.

Estáis recomendadas por todos los médicos: ¡Y bien qué sienta una ensalada o una menestra! Y de vuestro oxígeno…largo y tendido hablaríamos de él: Y cuantas más plantas, y grandes haya, menos contaminación tendremos.

Así que con la ayuda del TODOPODEROSO, y nuestra ayuda mutua, podemos vivir un poco mejor.

(Yo sigo regando) Os toca a vosotras las cebollas, con cinco cubos, tenéis buen riego: Quiero veros como las cebollas de mi hermana Raquel. JA, JA.

Voy a contaros una anécdota verídica.

Mi hermana Raquel tiene una nieta que se llama Ainhoa, y le gusta jugar con las plantas, a veces tira de ellas, como si fueran las trenzas de sus amigas, y como no gritan…La abuela de dice, no las hagas daño, no las rompas que sufren.

Un día, está mi hermana en la fuente, y viene su nieta Ainhoa corriendo muy apurada, ¡abuela, abuela…! ¡Qué me siguen…! ¡Qué me han pegado…! Pero, ¿quién…? ¿Has visto un bichito? ¿Te ha asustado? Nooooo, pues ¿qué ha pasado?.

Y la niña con su explicación, un tanto nerviosa, la abuela entendió. Había tirado de una planta de una cebolla, y se asustó. No sospechaba que de aquella rama tan pequeña, se removería tanto a su alrededor, se quiso echar para atrás y se cayó, como no soltaba la rama, se arrancó la cebolleta, y le pegó en su cuerpo.

Se levantó rápida para pedir auxilio a su abuela.

Mi hermana se echó a reír. Luego les contó a los padres, todos se reían y la niña también.

Yo creo, que una cámara de vídeo estaría orgullosa, de tener esta anécdota en sus tripas.

Bueno, que estoy a todo sudar, voy a descansar un poco, que estos espolones…

¡Vaya sorpresa! ¿Cómo ha venido esta rama de perejil al cubo…?

¡Cómo se ve que te gusta meterte en todas las salsas….!

Qué bien se respira aquí: Esto es vida.

Según voy regando, parece que cambian las plantas de color, ya van levantando el ánimo.

Lo que si voy a hacer es plantar un árbol, para que me de sombra: puede ser…un cerezo. Espero no me de el disgusto que se llevaron mi cuñado Antonio y mi hermana Carmen.

Yo sé, que a las plantas les gusta que se les hable! Pues bien, os lo cuento. Estaban comiendo el matrimonio, de postre cerezas. ¡Qué buenas están! ¡Yo comería más! Ya voy al árbol dice el marido y traigo para cenar. A los pocos minutos vuelve Antonio. Carmen corre, corre, que nos están robando las cerezas, coge el vídeo, así no me podrá negar, sea quien sea.

Van y no está, ¡se ha escapado! ¿Me habrá visto?.

¡Ese vuelve! Seguro que vuelve. Dice Antonio. Están de cuidado.

Al llegar la noche, se oye algo en el cerezo. Vamos, vamos, la cámara, coge la linterna, el palo. El marido va por delante, se lía a darle palos al ladrón, mi hermana lo graba. En esto el ladrón se cae al pozo:

¡Buena la hemos hecho! ¡Llama a los guardias, a la policía!

¡Cómo voy a ir…Hay que sacarlo! ¡Se puede ahogar! Qué el agua está muy fría. Aquí hay una cuerda, échala que se agarre. ¡Será cabrito…no se agarra!

Claro se habrá dado un golpe. ¡Hay que disgusto!

Trae la linterna: ¡si no le he puesto las pilas…!

Pero si que está, en el pozo lo he grabado. ¡Dios mío! Necesitamos ayuda. ¡Será hijo de mala madre…!

¡Cállate y piensa! ¡Hay que sacarlo cuanto antes! Va a ser nuestra ruina si se ahoga…!

A la vez se oye la voz del hijo Gaspar.

¡Mamá, papá! ¿Qué ocurre? ¿Qué andáis…?

¡Ven corre…! ¿Qué pasa?

Estaba uno robando las cerezas, tu padre ha liado a darle palos y se caído al pozo. Le hemos echado la cuerda y no se agarra…

Carmen no pierdas tiempo, llama a la policía.

Vamos a vaciar el pozo: Rápido, ya está la goma, enchufa el motor. Con esta goma ancha, en minutos se vacía.

¿Qué pasa aquí? ¡Se atasca la goma…!

¡Papa ha salido la boina…! Qué es estoo… ¡un trozo de chaqueta!

Papá, papá… Ahora sale pajaa…

¡No me digas…! ¡A que va a ser el espantapájaros…!

¡Pero si está en el árbol! Se me ha olvidado deciros que esta tarde he puesto yo otro.

¡Menos mal! ¡La que nos venía encima! ¿Cómo se iba a agarrar?…

Qué cosas pasan. A ver que se ven en el vídeo, seguro que nos vamos a reír.

Hay que seguir regando: dos cubos más para las zanahorias, hala que sois el chorizo de la huerta.

Pondré palos a las alubias, que con este riego, van a subir como las ardillas, dejando por camino flores y vainas.

¡Ay que tarde! Como se me ha pasado el tiempo. ¿Me puedo ir?

Ya teneís humedad para unos días.

A las plantas se les ve disfrutar con el riego, y yo las quiero y disfruto con ellas. Os prometo que vendré pronto, aunque llueva, vendré a veros.

Me vuelvo para decirles adiós. Me ha parecido… (que se ríen y me dicen adiós) ¡O será…! Que se ha movido un poco de viento…con el brillo del sol… y ese poco de agua que tienen en las hojas agitando…¡Cómo se ríen…! Y me agradecen y me dicen Adiós… Adiós…

Agosto 2001

Julia Arregui (abuela Julia)

Madre de Yolanda